miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Tener accidentes ó ser un accidente?




Miles de jóvenes en Latinoamérica
creen que son accidentes.

Piensan que por haber sufrido algunos percances
y tener experiencias que no quieren ni recordar
se han convertido en un accidente total, sus padres lo piensan,
sus amigos lo dicen y su soledad interna se los recuerda.

Por dicha razón se puede andar por la vida pensando
 que todo es producto de una triste casualidad,
y viéndose como pieza de un rompecabezas
que alguien nunca quiso terminar.

Cuando se tiene esta mentalidad
solo se consiguen saldos negativos,
se piensa que por haber tenido malas experiencias
la tendencia siempre será la misma,
 y esto dificulta que puedas ver a un Dios deseoso de ayudarte
 a cambiar tu realidad, de forma que encuentres
Su propósito en esta tierra.

Al pensar en momentos amargos y juventud,
siempre se me viene a la cabeza la vida de un chico
que nos muestra la Biblia llamado José,
Dios había colocado en su corazón sueños y tenía
 para con el un propósito,
pero desde su adolescencia su vida fue realmente accidentada,
podríamos decir que tenia la peor suerte del mundo:
Hermanos que lo intentaron matar por envidia,
 vendido como esclavo, difamado como violador
por una poderosa mujer y por último encarcelado.

En cada “accidente”
 tomó la decisión de verse como un triunfador a pesar de todo
y en medio de esa cárcel llena de ratas y cucarachas
su historia da un giro sorprendente y termina siendo
el segundo después del rey del imperio más poderoso de su época.

¡Eso si es una vida accidentada
de alguien que tenia un increíble propósito!

Te animo a que pienses
que los accidentes
no definen que tengas ó no
un propósito divino en esta tierra.

Y que a partir de ahora cada que veas un escollo
piensa que es solo una palanca útil
para hacer cumplir el sueño de Dios en tu vida.
   

martes, 30 de noviembre de 2010

Qué tienes en tu mano ?




¡Detrás de las ovejas y con la arena hasta las orejas!

Cuando dirijo esta pregunta a jóvenes en distintos lugares, casi siempre encuentro las mismas respuestas.

La pregunta es la siguiente: ¿qué episodios de la vida de Moisés se vienen a tu cabeza cuando escuchas el nombre del gran libertador: Moisés?

Casi siempre su imaginación queda atrapada con los retratos de las típicas películas de semana santa, en las que se les muestra a un Moisés que esta siempre haciendo algún portento, que en ocasiones está haciendo las diez señales en Egipto ó abriendo el mar rojo, ó guiando todo un pueblo hacia la libertad.

Y aunque esta bien, muy pocos recuerdan algunas de estas ya hasta olvidadas líneas de la Biblia.

1 Entonces respondió Moisés y dijo: --¿Y si ellos no me creen ni escuchan mi voz, sino que dicen: "No se te ha aparecido Jehovah"?
2 Jehovah le preguntó: --¿Qué es eso que tienes en tu mano? El respondió: --Una vara.
Éxodo 4: 1-2


En este pasaje nos encontramos con un Moisés frágil de carne y hueso, que tenia miedos, dudas y que tendía a concentrarse en sus debilidades, ó en la altura de los desafíos que tenía por delante.

Le era casi imposible pensar si tenía algo en sus manos que podía ser utilizado por Dios, para enfrentar los desafíos que concernían a él y a sus pares.

Dios lo sorprende al hacerle la gran pregunta --¿Qué es eso que tienes en tu mano? A lo que el responde: Una vara.

Pareciera que simplemente es una vara, es ese un instrumento pastoril con el que trabajaba arduamente y con el cual pastoreaba las ovejas de su suegro en el desierto.

Pero la verdad es que si ponemos atención en el contexto donde ocurren los hechos, y en la historia del hombre en cuestión, nos daremos cuenta que esta vara representaba algo más, mostraba los cuarenta años que había pasado en el desierto en su destierro del glorioso Egipto trabajando como pastor de ovejas, representaba aquella escuela en la cual Dios lo había introducido hacía ya cuatro décadas.

Su carácter había sido forjado a la luz de aquel olvidado desierto, había aprendido mansedumbre, templanza, dominio propio y otras virtudes no muy renombradas hoy ciertamente.

Fue detrás de las ovejas y con la arena hasta las orejas donde su carácter se ciñó a la altura de lo que Dios buscaba para apacentar y conducir con aquella vara todo un pueblo de la esclavitud a la libertad.

Así que cuando pienses en todos los retos que debes de emprender ya sea en tu escuela, en tu familia, iglesia ó cualquier lugar, recuerda la vida de Moisés. Y piensa que las situaciones más complejas de tu pasado podrán ser utilizadas por Dios para cumplir su propósito en ti y en la vida de los demás.
 

jueves, 28 de octubre de 2010

CAPACIDAD DE ASOMBRO




Unas noches atrás me ocurrió algo sencillamente maravilloso, fue escuchar por primera vez el balbuseo de mi hija Camila. Ocurrió en el marco esplendido de una noche primaveral una de esas de las que no hay que dormir con muchas frazadas  encima y que levantarse de noche no es un suplicio por el frio.
Había llorado antes y Sonia la trajo hasta nuestra cama bastando solamente unos momentos para que comenzara un concierto diferente, solo que esta vez no era su llanto pidiendo la comida que su mami le provee sino que eran como microscopicas palabras que salían de sus tiernos labios.
Me incorpore le mire y vi que estaba haciendo todo el esfuerzo que como pequeña bebe podía hacer tratando de sacar algo que se le notaba que era nuevo en su boquita.
Rapidamente y como un tirón por toda mi espalda recorrió un cosquilleo que mi hizo abrir mis cansados ojos para disfrutar en aquella ecena todo el postre de gracia que Dios me concedía al tenerle a nuestro lado, sin duda esa noche estaba asombrado. 
Que rápido se puede ir por la vida y perder la capacidad de asombro en el cuerpo de Cristo ó también con que facilidad podemos estar asombrandonos por las luces y grandes plataformas desde las que hoy la iglesia parece muchas veces construírse ó más bien descontruirse… y que al final  si son ellas el objetivo y no el medio estaremos asombrandonos por espejismos de carretera.
El asombro en el cuerpo de Cristo debe de estar colocado hacia ese misterio del que nos habla en Efesios de esa cruz en la que el Señor nos acerca y nos hace a todos aquellos que en el creamos por la fe en su sacrificio participes de la Gran familia de Dios.
Si hemos de asombrarnos en algo que sea en el descubrir en su palabra todo cuanto el hizo por nosotros para que estuvieramos con EL y mostrarle al cosmos y potestades  las riquezas de su incomparable gracia.
Asombremonos de lo que Dios desea hacer por medio de su pueblo entre los adolescentes , entre los viejos en medio de las hospitales y las celdas como en las calles y universidades, como en entre todas las familias que componen este mundo.
Fijemos nuestros ojos en su sacrificio, en su tumba vacía y en sus comisionantes palabras pronunciadas cuando ascendía al cielo a la derecha de su Padre acerca de que seríamos sus testigos desde nuestros entornos y hasta los más remotos y caoticos contextos.
Sí vas a llevar a la gente que de alguna manera sirves hayan ó todavía no le hayan conocido,  hacia algun lado que sea hasta un sitio donde se asombren por algo tan impresionante, extremo , vibrante y siempre oportuno como lo es su sacrifio y comisión.
RECUPEREMOS NUESTRA CAPACIDAD DE ASOMBRO Y AYUDEMOS A OTROS A DESARROLLARLA, LA ESCUELA PARA ESTO SE ENCUENTRA DANDO LA VUELTA POR EL INCOMODO SITIO DEL GOLGOTA PASANDO POR LA VICTORIOSA TUMBA VACÍA Y LLEGANDO  HASTA EL MONTE DONDE UNOS CUANTOS MIRAN  HACIA ARRIBA.  

domingo, 10 de octubre de 2010

Mantos Babilónicos y Desgracias Seguras


Los muros habían caído, columnas de polvo se levantaban como poderosos enjambres de abejas para dar paso a una atiborrada confusión en aquella ciudad llamada Jerico.

Pero alguien no se ocupo de ver lo que Dios estaba haciendo sino que más bien fijo sus ojos en los bellos colores que inundan sus retinas, puesto que era de las cosas más impresionantes que había visto hacía mucho tiempo ya que la mayoría de cosas que miraba estaban relacionadas con las doradas dunas del desierto.

Era un manto babilonico hechizante, impactante pero que sin saberlo para él también sería su destrucción y maldición. Ni que decir del oro y la plata que también luego encontraría y que debían ser entregados para el tesoro de Israel.

Todo esto le dislumbro al punto de cometer una locura, que conduciría a él y todo lo que el amaba hacia la cenizas de la ruina más avergonzante.

Es fácil perder el camino en ocasiones se los dice alguien que las cosas que más desea es un GPS en su auto, y también se los dice alguien que en muchas ocasiones ha sido dislumbrado por cosas que estan opuestas a lo que expresamente Dios ha dicho que no toque.

Y es que precisamente Dios había sido enfatico al expresar al pueblo que no tocará nada de la tierra de los habitantes de Jerico ya que esta debería ser arrazada por completo y que no debería de quedar nada de ellos (exceptuando metales preciosos) en las alforjas del pueblo del Señor.

Pero la avaricia y el deseo pudo más en el corazón de Acán, no miró las señales de precación ni tampoco las de prohibición que Dios había colocado a las orillas del camino para que su pie no resbalase y cayera en la fatal destrucción.

Tantas y tantas veces nos podemos hacer los ciegos y sordos a lo que sabemos que Dios está hablando, no digo precisamente a lo que escuchaste alguna vez en un lindo sermón de domingo, sino aquellas cosas tan claras que haz leído en su Palabra, y aquellas otras que aunque no las hayas leído todavía, el Dios que te ama salta sobre tu corazón y te enseña por el camino que debes de andar.

Por un momento volvamos a la tragica historia que estoy citando, recordemos su terrible fin, como Acán, su familia, animales y hasta posesiones fueron lapidadas para luego ser quemadas por desobeder e haber llevado a la humillante derrota a los israelitas.

Piensen conmigo que el plan de Dios para esta familia de la tribu de Benjamín era que lleguesen a poseer la tierra prometida, pero en cambio terminan en el camino siendo destruidos en el que luego fuese llamado el "Valle de la Desgracia"

En vez que sus pies caminaran y corrieran alegremente por la tierra de la que fluían la leche y la miel fueron consumidos por el fuego en el valle de la desgracia. Toda una familia perdió el rumbo gracias a que su líder aquel quien debería haber provisto seguridad por su codicia les termino llevando hasta ese sitio.

Aquí concluye esta reflexión haciendonos pensar en que nuestras acciones no solo nos afectan a nosotros sino que Dios aborrece el pecado puesto que sabe que sus consecuensias no solo te afectaran a ti sino que alcanzaran a muchos otros y entorpeceras su camino hacia la casa que Dios ha dispuesto para ellos.

No debemos dislumbrarnos por los colores del manto babilonico, ya que al final es tela y nada más...

Más bien deberíamos estar caminando sobre los muros que Dios ha derrumbado para cumplir nuestra misión sobre la tierra, sin olvidar que en fin de cuentas nos dirijimos hacia nuestra verdadera patria.

martes, 14 de septiembre de 2010

Las valijas estaban listas, los pasaportes también lo estaban, ni que decir de los billetes de avión pues los habíamos comprado con muchísima antelación.

Nuestro destino era el más osado viaje que como joven familia alguna vez nos hubiéramos imaginado. Seríamos misioneros muy lejos de casa.

Todo había quedado atrás, las más tristes despedidas las incomprendidas explicaciones de por qué lo hacíamos,  los besos de los abuelos a su nieta, las interminables conversaciones con nuestros mejores amigos.

Tampoco había sido fácil despojarnos de los muebles, de nuestro apartamento, y de todo eso y más que ya no vale la pena detallar.

Si alguien nos hubiera preguntado esa mañana en el aeropuerto del motivo de nuestro viaje, hubiera sido sin titubear que íbamos para que más uruguayos conocieran a Dios.


Pues estábamos altamente preocupados y expectantes de lo que Dios quería hacer a través de nosotros, de lo que ocurriría cuando comenzáramos a trabajar para iniciar la oficina que atendería a líderes juveniles en el Uruguay.
Repitiendo muy posiblemente el patrón de millones de cristianos que viven preguntándose y preocupándose siempre acerca de lo que Dios quiere hacer a través de ellos, perdiéndose de vista de lo elemental y central que hoy creo que para Dios es más importante.
Ya que mirando en perspectiva estos tres años como misioneros en los que nos hemos enfrentado como familia a las más diversas circunstancias, muchas de las cuales te aseguro que jamás estábamos preparados para enfrentarlas.
Situaciones que han sido literalmente como una montaña rusa, en la que te embarcas y solo sabes que vas a pasar un rato intenso.
Me hacen hoy  entender que Dios está más preocupado en lo que Él originalmente quiere hacer en nosotros que a través de nosotros.
El quiere que le conozcamos y que ese sea el motor de todo lo que después ocurra con nuestras vidas, que le reconozcamos cuando experimentamos escasez, fortuna, tristeza, soledad, alegría y todo el abanico de situaciones y emociones con las que nos enfrentaremos.
No hay otro camino si quieres que Él haga algo a través de vos, debes primero conocerlo, eso sí quítate de la cabeza que a Dios se le conoce solamente sentado en una banca escuchando un sermón dominical y mirando la nuca del hermano que tienes frente a vos.
Dios se place que lo conozcas en lo REAL de tu vida y no en los ambientes seguros y ficticios por eso es que se empeña en llevarnos a caminar junto a Él por los caminos olvidados y empedrados de la locura que muchas veces puede representar las situaciones de tu vida.
Conocerlo incluye verlo a través de las alegrías y milagros que solamente puede El provocar en tu familia, pero conocerlo también abraza verlo por los vitrales oscuros del sufrimiento.
Cuando le conozcas por esos caminos te volverás alguien que entiende que puede también servirle a un Dios que ama estar presente en tu senda y desea verte marchar como su instrumento por los caminos de otros que aún no alcanzan a verle.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Entrevista para la Revista Vamos !

Hace unos días me hicieron una breve entrevista para la revista de la Sociedad Internacional Misionera, acerca de como miraba desde mi optica los temas de Jóvenes y Misiones.

Y ya que en unos días solamente viajo a Costa Rica para una consulta organizada por COMIBAM acerca del mismo tema quisiera dejarles algo de la entrevista por acá, pues me parece valioso que la Iglesia reflexione de como hoy los jóvenes perciben el desafío de involucrar sus vidas en la Gran Comisión.


¿Consideras que los jóvenes son un campo urgente de misión?, ¿Por qué?
Definitivamente los jóvenes constituyen un bastión donde la iglesia de Jesucristo si desea volverse relevante para esta generación y las próximas por decirlo de alguna manera deberá de apuntar sus cañones, de manera más contundente.

Pues como nunca antes ciertas regiones del mundo son jóvenes solo en Latinoamérica se estima que para el año 2012 más del 70% de la población tendrá menos de 25 años. No sería descabellado pensar que en otros continentes tales como África ó Asia la estadística podrían ser muy parecidas.
Ahora bien no solamente está el valor demográfico en que los jóvenes consisten para la misión de la Iglesia, sino que también no podemos perder de vista que las personas en esta franja de edad está tomando las decisiones más condicionantes de su vida como por ejemplo que va estudiar, y con quien se va a casar.

Que la Iglesia les toque en ese punto no es cosa menor ya que podemos influenciarles con el Evangelio de Jesús cuando recién están desarrollando parte importante de sus identidades.



¿Cuáles serian algunos requisitos o pautas para trabajar con la juventud?, ¿Cómo animarías a la iglesia a involucrarse en este tipo de ministerios?
Para entablar un acercamiento con las nuevas generaciones ha de estar presente el elemento central y unificador de cualquier ministerio cristiano, y ese es el AMOR.
Acostumbro a decir que” los adolescentes no se toleran sino que se aman” pues claro que necesitamos programas contextualizados, visiones más amplias que entiendan la diferencia entre metodología y función, y por supuesto mucha energía para subirse a la montaña rusa que viven nuestros adolescentes y jóvenes, pero lo cierto del caso es que nada de esto se dará genuinamente ni surtirá el efecto esperado si no hay verdadero amor hacia ellos.
En ocasiones no sé si será mejor animar a la Iglesia ó asustarla. Lo digo en términos jocosos ya que la iglesia no puede olvidársele que una congregación sin jóvenes es una congregación con sus días contados para que su edificio llegue a ser destinado a una buena bodega ó quizás un lindo restaurante.



¿Cree que el movimiento juvenil latinoamericano está más dispuesto a servir al Señor en las misiones o por el contrario nos urgen desafiarlos?

Acá hay un punto interesante en tu pregunta, ya que no podemos desviarnos que los ministerios juveniles están íntimamente conectados con la Iglesia en general latinoamericana.


No podemos perder de foco que hoy gran parte de la Iglesia está enfrascada en ciertas teologías que la vuelven miope ante el desafío mundial de alcanzar con entusiasmo su entorno y lo último de la tierra. Y esto lamentablemente en buen porcentaje se ha contagiado a la juventud cristiana de nuestra Latinoamérica.

En contraparte creo que deben de adquirir un rol más protagónico ministerios enfocados en enriquecer la visión misionera de la Iglesia y redefinir el cómo movilizamos esta generación de manera contextual aprovechándonos de las tendencias y valores de la misma.

Algún testimonio de jóvenes que estén sirviendo al Señor en misiones o de ministerios misioneros para alcanzar jóvenes

Hace algunos años siendo yo un adolescente junto a quien es hoy el director de FEDEMEC, comenzamos una versión juvenil de la organización de manera voluntaria.
Nos enfocábamos fuertemente en compartir el que dice la Biblia de las Misiones Mundiales, y cómo los chicos podían responder al llamado afectando la eternidad de millones alrededor del mundo desde donde estaban y cómo en el futuro Dios podría llevarlos a ser sal y luz a otras latitudes.


Dicho mensaje siempre encontraba canales creativos y contextualizados para que nuestros receptores tuvieran acceso a este mensaje sin morir del aburrimiento.

Hoy cuando miro esos años que viví en ese ministerio desde el Uruguay donde hoy soy misionero junto a mi familia y cuando le escribo un email a otros amigos que fueron parte de ese ministerio y están involucrados con la Misión Global de Dios, sé que ese trabajo valió la pena.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Cuando se apagan las luces

Cuando era niño no recuerdo nunca haber tenido temor al apagarse las luces al llegar la hora de dormir, y eso que no era precisamente el chico más valiente, eso sí un detalle que no puedo pasar de contar es que hasta casi los cinco años dormí con mis padres.



Éramos una familia numerosa en una casa pequeña y eso complicaba el tema que cada uno tuviera su propia habitación, así que en el poco espacio del cuarto de mis padres dormíamos uno de mis hermanos y yo, nos acomodábamos en unas colchonetas al lado de su cama y allí dormíamos.


Yo soy el menor de todos, siempre fui bastante cuidado especialmente por mi madre quien para ella yo era algo más que sus ojos quizás porque cuando nací casi ambos morimos.


Así que cuando las luces se apagaban yo saltaba y me metía en medio de mis padres, acomodándome entre las frazadas, sentía el calor que solo tus padres te pueden dar, tal vez no éramos la familia con más comodidades pero yo era un niño feliz al llegar la noche.


Años más tarde me doy cuenta que las situaciones no siempre caminan bajo la feliz luz de la tranquilidad y que al contrario en muchos pasajes de mi vida he sentido que las luces alguien las apaga.


Cuando trato de ver hacia qué norte seguir pero no lo consigo, cuando veo que ciertos pilares que me producen seguridad se pierden entre las nieblas de lo oscuro, ó como cuando caigo en la dura y expuesta realidad que no todo está bajo mi control.


Luces que cesan en mi horizonte, que dejan de brillar que dejan de sonreír para que caminar con paz en el corazón y que en cambio lo que te ocurre es que como aguas corren por tu alma los temores y las dudas.


No solo no puedes ver sino que tus sentidos se distorsionan, como si a la brújula de tu vida las mareas de las situaciones le hayan enloquecido, por instantes lo único que deseas es correr como lo hacen los adolescentes para abrazar su almohada y llorar con ella como si esta les entendiera.


Recordando mi infancia, ahora sé que no era tan valiente, sino que la diferencia la hacía al saltar a la cama de mis padres en cuanto las luces se apagaran, en eso consistía mi valor.


No todo es aterrador al apagarse las luces en tu vida, si es que sabes hacia dónde ir. Las sombras no te son tan altas cuando puedes experimentar los brazos de tu Padre.


La maravillosa Gracia de Dios puede contenerte como lo hace una gallina con sus polluelos, cubriéndote con sus alas para que el terror nocturno ni siquiera te roce.


Su amor es tan brillante que cuando pienses que no sabes en donde estas, del mismo desierto nocturno el traerá una columna de fuego para calentarte y sepas donde te encuentras.


Si vas a saltar hacia alguna parte cuando no puedes más porque tus fuerzas se han agotado que lo sea hacia el regazo de Dios, pues este, es el mejor lugar donde nunca jamás podrás estar.

Andrés C.