jueves, 9 de septiembre de 2010

Entrevista para la Revista Vamos !

Hace unos días me hicieron una breve entrevista para la revista de la Sociedad Internacional Misionera, acerca de como miraba desde mi optica los temas de Jóvenes y Misiones.

Y ya que en unos días solamente viajo a Costa Rica para una consulta organizada por COMIBAM acerca del mismo tema quisiera dejarles algo de la entrevista por acá, pues me parece valioso que la Iglesia reflexione de como hoy los jóvenes perciben el desafío de involucrar sus vidas en la Gran Comisión.


¿Consideras que los jóvenes son un campo urgente de misión?, ¿Por qué?
Definitivamente los jóvenes constituyen un bastión donde la iglesia de Jesucristo si desea volverse relevante para esta generación y las próximas por decirlo de alguna manera deberá de apuntar sus cañones, de manera más contundente.

Pues como nunca antes ciertas regiones del mundo son jóvenes solo en Latinoamérica se estima que para el año 2012 más del 70% de la población tendrá menos de 25 años. No sería descabellado pensar que en otros continentes tales como África ó Asia la estadística podrían ser muy parecidas.
Ahora bien no solamente está el valor demográfico en que los jóvenes consisten para la misión de la Iglesia, sino que también no podemos perder de vista que las personas en esta franja de edad está tomando las decisiones más condicionantes de su vida como por ejemplo que va estudiar, y con quien se va a casar.

Que la Iglesia les toque en ese punto no es cosa menor ya que podemos influenciarles con el Evangelio de Jesús cuando recién están desarrollando parte importante de sus identidades.



¿Cuáles serian algunos requisitos o pautas para trabajar con la juventud?, ¿Cómo animarías a la iglesia a involucrarse en este tipo de ministerios?
Para entablar un acercamiento con las nuevas generaciones ha de estar presente el elemento central y unificador de cualquier ministerio cristiano, y ese es el AMOR.
Acostumbro a decir que” los adolescentes no se toleran sino que se aman” pues claro que necesitamos programas contextualizados, visiones más amplias que entiendan la diferencia entre metodología y función, y por supuesto mucha energía para subirse a la montaña rusa que viven nuestros adolescentes y jóvenes, pero lo cierto del caso es que nada de esto se dará genuinamente ni surtirá el efecto esperado si no hay verdadero amor hacia ellos.
En ocasiones no sé si será mejor animar a la Iglesia ó asustarla. Lo digo en términos jocosos ya que la iglesia no puede olvidársele que una congregación sin jóvenes es una congregación con sus días contados para que su edificio llegue a ser destinado a una buena bodega ó quizás un lindo restaurante.



¿Cree que el movimiento juvenil latinoamericano está más dispuesto a servir al Señor en las misiones o por el contrario nos urgen desafiarlos?

Acá hay un punto interesante en tu pregunta, ya que no podemos desviarnos que los ministerios juveniles están íntimamente conectados con la Iglesia en general latinoamericana.


No podemos perder de foco que hoy gran parte de la Iglesia está enfrascada en ciertas teologías que la vuelven miope ante el desafío mundial de alcanzar con entusiasmo su entorno y lo último de la tierra. Y esto lamentablemente en buen porcentaje se ha contagiado a la juventud cristiana de nuestra Latinoamérica.

En contraparte creo que deben de adquirir un rol más protagónico ministerios enfocados en enriquecer la visión misionera de la Iglesia y redefinir el cómo movilizamos esta generación de manera contextual aprovechándonos de las tendencias y valores de la misma.

Algún testimonio de jóvenes que estén sirviendo al Señor en misiones o de ministerios misioneros para alcanzar jóvenes

Hace algunos años siendo yo un adolescente junto a quien es hoy el director de FEDEMEC, comenzamos una versión juvenil de la organización de manera voluntaria.
Nos enfocábamos fuertemente en compartir el que dice la Biblia de las Misiones Mundiales, y cómo los chicos podían responder al llamado afectando la eternidad de millones alrededor del mundo desde donde estaban y cómo en el futuro Dios podría llevarlos a ser sal y luz a otras latitudes.


Dicho mensaje siempre encontraba canales creativos y contextualizados para que nuestros receptores tuvieran acceso a este mensaje sin morir del aburrimiento.

Hoy cuando miro esos años que viví en ese ministerio desde el Uruguay donde hoy soy misionero junto a mi familia y cuando le escribo un email a otros amigos que fueron parte de ese ministerio y están involucrados con la Misión Global de Dios, sé que ese trabajo valió la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario