jueves, 28 de octubre de 2010

CAPACIDAD DE ASOMBRO




Unas noches atrás me ocurrió algo sencillamente maravilloso, fue escuchar por primera vez el balbuseo de mi hija Camila. Ocurrió en el marco esplendido de una noche primaveral una de esas de las que no hay que dormir con muchas frazadas  encima y que levantarse de noche no es un suplicio por el frio.
Había llorado antes y Sonia la trajo hasta nuestra cama bastando solamente unos momentos para que comenzara un concierto diferente, solo que esta vez no era su llanto pidiendo la comida que su mami le provee sino que eran como microscopicas palabras que salían de sus tiernos labios.
Me incorpore le mire y vi que estaba haciendo todo el esfuerzo que como pequeña bebe podía hacer tratando de sacar algo que se le notaba que era nuevo en su boquita.
Rapidamente y como un tirón por toda mi espalda recorrió un cosquilleo que mi hizo abrir mis cansados ojos para disfrutar en aquella ecena todo el postre de gracia que Dios me concedía al tenerle a nuestro lado, sin duda esa noche estaba asombrado. 
Que rápido se puede ir por la vida y perder la capacidad de asombro en el cuerpo de Cristo ó también con que facilidad podemos estar asombrandonos por las luces y grandes plataformas desde las que hoy la iglesia parece muchas veces construírse ó más bien descontruirse… y que al final  si son ellas el objetivo y no el medio estaremos asombrandonos por espejismos de carretera.
El asombro en el cuerpo de Cristo debe de estar colocado hacia ese misterio del que nos habla en Efesios de esa cruz en la que el Señor nos acerca y nos hace a todos aquellos que en el creamos por la fe en su sacrificio participes de la Gran familia de Dios.
Si hemos de asombrarnos en algo que sea en el descubrir en su palabra todo cuanto el hizo por nosotros para que estuvieramos con EL y mostrarle al cosmos y potestades  las riquezas de su incomparable gracia.
Asombremonos de lo que Dios desea hacer por medio de su pueblo entre los adolescentes , entre los viejos en medio de las hospitales y las celdas como en las calles y universidades, como en entre todas las familias que componen este mundo.
Fijemos nuestros ojos en su sacrificio, en su tumba vacía y en sus comisionantes palabras pronunciadas cuando ascendía al cielo a la derecha de su Padre acerca de que seríamos sus testigos desde nuestros entornos y hasta los más remotos y caoticos contextos.
Sí vas a llevar a la gente que de alguna manera sirves hayan ó todavía no le hayan conocido,  hacia algun lado que sea hasta un sitio donde se asombren por algo tan impresionante, extremo , vibrante y siempre oportuno como lo es su sacrifio y comisión.
RECUPEREMOS NUESTRA CAPACIDAD DE ASOMBRO Y AYUDEMOS A OTROS A DESARROLLARLA, LA ESCUELA PARA ESTO SE ENCUENTRA DANDO LA VUELTA POR EL INCOMODO SITIO DEL GOLGOTA PASANDO POR LA VICTORIOSA TUMBA VACÍA Y LLEGANDO  HASTA EL MONTE DONDE UNOS CUANTOS MIRAN  HACIA ARRIBA.  

domingo, 10 de octubre de 2010

Mantos Babilónicos y Desgracias Seguras


Los muros habían caído, columnas de polvo se levantaban como poderosos enjambres de abejas para dar paso a una atiborrada confusión en aquella ciudad llamada Jerico.

Pero alguien no se ocupo de ver lo que Dios estaba haciendo sino que más bien fijo sus ojos en los bellos colores que inundan sus retinas, puesto que era de las cosas más impresionantes que había visto hacía mucho tiempo ya que la mayoría de cosas que miraba estaban relacionadas con las doradas dunas del desierto.

Era un manto babilonico hechizante, impactante pero que sin saberlo para él también sería su destrucción y maldición. Ni que decir del oro y la plata que también luego encontraría y que debían ser entregados para el tesoro de Israel.

Todo esto le dislumbro al punto de cometer una locura, que conduciría a él y todo lo que el amaba hacia la cenizas de la ruina más avergonzante.

Es fácil perder el camino en ocasiones se los dice alguien que las cosas que más desea es un GPS en su auto, y también se los dice alguien que en muchas ocasiones ha sido dislumbrado por cosas que estan opuestas a lo que expresamente Dios ha dicho que no toque.

Y es que precisamente Dios había sido enfatico al expresar al pueblo que no tocará nada de la tierra de los habitantes de Jerico ya que esta debería ser arrazada por completo y que no debería de quedar nada de ellos (exceptuando metales preciosos) en las alforjas del pueblo del Señor.

Pero la avaricia y el deseo pudo más en el corazón de Acán, no miró las señales de precación ni tampoco las de prohibición que Dios había colocado a las orillas del camino para que su pie no resbalase y cayera en la fatal destrucción.

Tantas y tantas veces nos podemos hacer los ciegos y sordos a lo que sabemos que Dios está hablando, no digo precisamente a lo que escuchaste alguna vez en un lindo sermón de domingo, sino aquellas cosas tan claras que haz leído en su Palabra, y aquellas otras que aunque no las hayas leído todavía, el Dios que te ama salta sobre tu corazón y te enseña por el camino que debes de andar.

Por un momento volvamos a la tragica historia que estoy citando, recordemos su terrible fin, como Acán, su familia, animales y hasta posesiones fueron lapidadas para luego ser quemadas por desobeder e haber llevado a la humillante derrota a los israelitas.

Piensen conmigo que el plan de Dios para esta familia de la tribu de Benjamín era que lleguesen a poseer la tierra prometida, pero en cambio terminan en el camino siendo destruidos en el que luego fuese llamado el "Valle de la Desgracia"

En vez que sus pies caminaran y corrieran alegremente por la tierra de la que fluían la leche y la miel fueron consumidos por el fuego en el valle de la desgracia. Toda una familia perdió el rumbo gracias a que su líder aquel quien debería haber provisto seguridad por su codicia les termino llevando hasta ese sitio.

Aquí concluye esta reflexión haciendonos pensar en que nuestras acciones no solo nos afectan a nosotros sino que Dios aborrece el pecado puesto que sabe que sus consecuensias no solo te afectaran a ti sino que alcanzaran a muchos otros y entorpeceras su camino hacia la casa que Dios ha dispuesto para ellos.

No debemos dislumbrarnos por los colores del manto babilonico, ya que al final es tela y nada más...

Más bien deberíamos estar caminando sobre los muros que Dios ha derrumbado para cumplir nuestra misión sobre la tierra, sin olvidar que en fin de cuentas nos dirijimos hacia nuestra verdadera patria.