sábado, 8 de octubre de 2011
Mudanzas y algo más
--Manteniendo saludable nuestra relación matrimonial--
Mi esposa y yo, ya hace casi ocho años que frente al altar nos prometimos amor para toda la vida, aunque lo que no sabíamos muy bien ese día, es que nuestra vida estaría muy ligada a maletas, aeropuertos y en especial mudanzas.
En este tiempo de estar juntos, nos hemos mudado casi 10 veces y hemos vivido en tres países diferentes, tenemos dos hijas y ambas nacieron en dos países distintos.
No somos trotamundos solo hemos querido hacer lo que hemos creído en nuestro corazón que Dios nos pedía que hiciéramos.
En este peregrinaje como familia, hemos comprendido la amplitud de la palabra mudanza, eso que significa tratar de sacar tus raíces de un sitio y llevarlas contigo a otro lugar nunca es cosa fácil, pero siempre que hemos tenido que enfrentar la situación de mudarnos hemos tenido grandes lecciones que aprender.
Una de ellas tiene que ver con lo distintos que somos los hombres a las mujeres, recuerdo la primera mudanza de un país a otro, y Sonia tratando de llevar miles de fotografías con nosotros a lo que yo le replicaba que eran mucho peso y que íbamos a pagar demasiado a la aerolínea por equipaje.
Sonia deseaba llevar consigo gran parte de su historia personal a través de los recuerdos que suponen las fotografías, para mí esto era casi una niñería así que mientras ella pensaba en llevar un poco de tierra para sus raíces y las de la familia yo pensaba en términos de costos y lo que tendríamos que pagar en el aeropuerto.
Un par de años después cuando tuve la oportunidad de viajar solo a nuestro país natal, me rencontré con algunas de estas fotos en la bodega dónde habíamos dejado algunas cosas, al verlas no dudé en traerlas conmigo, cuando llegué se las enseñé y juntos las vimos, esa tarde reímos y lloramos viéndolas, entonces comprendí desde ese sitio del corazón de realmente lo que nos habíamos perdido por no traer con nosotros aquellos empolvados álbumes de fotos la primera vez que pudimos hacerlo.
Las mudanzas son la experiencia de tener que elegir que colocar en una caja de cartón, así también en la vida siempre estamos encontrándonos frente a esa experiencia de elegir que llevar en el equipaje de nuestro corazón y de nuestro matrimonio.
Día tras día elegimos casi sin darnos cuenta que cargar con nosotros, si llevamos lo importante o lo que es intrascendente, y aún podríamos caer en la tentación de solo pensar en las cosas que de manera individual creemos que son importantes y no en aquellas cosas que son importantes para nuestros conyugues con quienes compartimos nuestras vidas.
TRES cosas importantes para llevar en nuestro matrimonio
La amistad con tu conyugue
Ser amigo de tu esposo (a) no es una opción, ella o él debe volverse tu mejor amigo (a) y cultivar esta amistad no es algo que sea responsabilidad primaria solo de él o de ella.
Siempre cuento de un pasaje de la vida de Jesús en relación de lo que seguramente significaba la amistad para él, y ese lo fue cuando le dijo amigo a Judas al momento de entregarle. Definitivamente no es la palabra que yo hubiese utilizado para alguien que me entrega a mis enemigos con piedras y palos.
Pensando en esto caigo en cuenta que el concepto de Jesús de amistad no gravitaba sobre lo que otros podían hacer por él, sino lo que él podía hacer por otros.
A quien él le diera su mejor tiempo, su mejor espacio, su mejor sonrisa, su mejor conversación se volvía en efecto su amigo.
Así mismo he entendido que mi mejor amiga debe ser mi esposa y que quien está primeramente llamado a cultivar nuestra amistad soy yo. Qué quién primeramente debe volverse amigo soy yo, que quién en todo momento debe de tratar de dar lo mejor de si debo ser yo.
Y es que esto suena demasiado extremista en tiempos donde corren vientos tan egoístas en nuestra sociedad, pero imagina que pasaría si cada esposo y esposa pensará así, sin duda nuestros matrimonios serían más sólidos porque quienes lo conforman son cada vez más amigos, más cómplices de vida.
La certeza de que cada detalle cuenta
Hace un tiempo en la China un hombre harto de su mujer fue a ver una bruja ya que deseaba que esta le diera una pócima para deshacerse de su esposa, la bruja escuchó su causa y le dio un brebaje que la iría matando de a pocos, eso sí al salir el hombre la bruja le sentenció de que este debía comenzar a tratar mejor a su esposa con detalles para que cuando esta falleciera la policía no sospechara de él.
Al cabo de varias semanas el hombre entró muy agitado al consultorio de la bruja para pedirle una pócima que revertiera la muerte segura de la que según él su esposa estaba a punto de sufrir, al escucharlo la bruja le respondió que la pócima era un simple polvo de hierbas, ya que sabía que sí él ponía de su parte el amor florecería nuevamente.
Así como el hombre de nuestra historia debemos de recordar que sí vas a cargar algo en tu equipaje para tu familia no se te olviden los detalles.
Esos detalles salvan matrimonios y restauran lazos, llamadas no para controlar sino para hacer saber a nuestro conyugue que le extrañamos, el chocolate que más le gusta, las pantuflas al lado de la cama, el periódico en la mesa a la mañana, una carta que no se esperaba, una salida sorpresa, estos detalles marcan para bien nuestros matrimonios y aún estos son sanadores.
La seguridad que caminan con Dios
Todo barco necesita de un ancla, toda casa de un fundamento, todo matrimonio de una relación creciente con Dios.
Siempre me doy cuenta que mis peores decisiones fueron aquellas en las que no incluí a Dios, también que los días en que más irritable me puse fueron aquellos en los que no entre en contacto con el Señor.
Y es que algo excelente de una verdadera relación con Dios es que esta no queda en el plano de lo abstracto o de lo vertical solamente, sino que ella se extiende a los costados y se comparte hacia lo horizontal tocando las vidas de quienes están a nuestro lado.
No podemos creer que el matrimonio lo podemos llevar solos, debemos creer que Dios está dispuesto, pronto y cercano para buscar nuestro favor y bendecir siempre nuestra relación, me gusta recordar que el primer milagro de Jesús mientras estuvo en la tierra, corrió entre las risas de una fiesta de boda en Canaán, para una familia que recién comenzaba su camino y a quienes en su fiesta el vino se les terminó mucho antes de lo que debería pasar.
El no quería que la fiesta terminara, tampoco de que se hablara mal de los novios ni que estos recordaran con pesadez aquél día, a él le importaba su relación y estuvo dispuesto a hacer un milagro para ellos.
Así mismo nuestro Dios es el primer interesado que nuestro matrimonio se fortalezca y que el vino nunca se termine, él está dispuesto a mostrarnos su poder y misericordia, pero para esto y entender su corazón nuestra relación con él debe de crecer cada día.
Así que no olvidemos llevar estas tres cosas en el corazón de nuestro matrimonio no las saquemos porque nos implica mucho costo, tampoco las cambiemos por cosas que no valen pena y que solo conspiraran en contra de lo que Dios un día unió…
lunes, 1 de agosto de 2011
Reflexionando acerca del anonimato ...
Tomado del texto sin editar de: Dios te invita a su aventura
Grandes afiches llenan nuestras librerías evangélicas, cada vez más abarrotan nuestros mails comunicados de prensa algunos de ellos exagerados de ministros que van por el mundo contándonos a todos las supuestas proezas que acaban de realizar.
Sin duda alguna el anonimato no es algo que este en boga o que marque tendencia en nuestra iglesia actual, nadie le gusta no ser conocido, tampoco ser el segundo y mucho menos el último, parece que todo es válido, sí se hace por una oportunidad para quedar estampado en la retina de muchos al ser seguido por los reflectores en alguna plataforma.
Lo más triste de esto, es que tenemos una generación levantándose que ha crecido viendo esta realidad y tomándola como algo hasta espiritual, aún algunos están pensando y rogándole a Dios para que el propósito de su vida se parezca a la de sus estrellas evangélicas, no porque anhelen a veces sus cualidades sino por el simple deseo de estar frente a multitudes, perdiéndose de vista que seguramente Jesús los necesita en otro sitio aunque esto les envíe directamente como una canasta de tres puntos al anonimato evangélico.
Hechos 8:26
Espero que recuerdes la historia de Felipe aquel diacono de la recién comenzada iglesia en Jerusalén y del cómo este anunció las buenas noticias aquel etíope que volvía en su carro del templo de Jerusalén ya que había venido a adorar.
Felipe escuchó la voluntad de Dios a través de un ángel para que se dirigiera rápidamente hasta un camino poco utilizado, hacia el sur, bajando de Jerusalén hacia Gaza, un camino desértico, donde aparentemente no había nada ni nadie; solo que en esta ocasión sí estaba aquel etíope urgido de comprender los misterios de Dios y encontrar en su palabra la verdadera esperanza.
Firmemente pienso que tenemos urgencia de servir a la oveja pérdida, pero nos enfrentamos al desafío que casi todos hoy quieren solamente servir a las 99, pues implícitamente un factor que nos detiene a hacerlo es que esto podría sacarnos del “ambiente” de esa estación dónde con suerte capaz despegamos y podemos volvernos conocidos.
Hoy tenemos un mundo que reclama nuestra presencia, que está por fuera de nuestro “ambiente evangélico” y que como el etíope o la oveja perdida necesitan que vayamos por ellos, aunque tengamos que dejar nuestro aprisco y embarcarnos en la odisea de buscarles por los caminos más desconocidos para la iglesia.
Cada día miles van a una eternidad sin Cristo, en las regiones más perdidas de la tierra, por falta de pastores que sean enviados a brillar hasta ellos, sin importarles que su servicio sea solo conocido por Dios, por la iglesia que les envía y por aquellos a quienes están arrebatando del fuego.
14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae[a] buenas *nuevas!»
Romanos 10: 15
Grandes afiches llenan nuestras librerías evangélicas, cada vez más abarrotan nuestros mails comunicados de prensa algunos de ellos exagerados de ministros que van por el mundo contándonos a todos las supuestas proezas que acaban de realizar.
Sin duda alguna el anonimato no es algo que este en boga o que marque tendencia en nuestra iglesia actual, nadie le gusta no ser conocido, tampoco ser el segundo y mucho menos el último, parece que todo es válido, sí se hace por una oportunidad para quedar estampado en la retina de muchos al ser seguido por los reflectores en alguna plataforma.
Lo más triste de esto, es que tenemos una generación levantándose que ha crecido viendo esta realidad y tomándola como algo hasta espiritual, aún algunos están pensando y rogándole a Dios para que el propósito de su vida se parezca a la de sus estrellas evangélicas, no porque anhelen a veces sus cualidades sino por el simple deseo de estar frente a multitudes, perdiéndose de vista que seguramente Jesús los necesita en otro sitio aunque esto les envíe directamente como una canasta de tres puntos al anonimato evangélico.
Hechos 8:26
Espero que recuerdes la historia de Felipe aquel diacono de la recién comenzada iglesia en Jerusalén y del cómo este anunció las buenas noticias aquel etíope que volvía en su carro del templo de Jerusalén ya que había venido a adorar.
Felipe escuchó la voluntad de Dios a través de un ángel para que se dirigiera rápidamente hasta un camino poco utilizado, hacia el sur, bajando de Jerusalén hacia Gaza, un camino desértico, donde aparentemente no había nada ni nadie; solo que en esta ocasión sí estaba aquel etíope urgido de comprender los misterios de Dios y encontrar en su palabra la verdadera esperanza.
Firmemente pienso que tenemos urgencia de servir a la oveja pérdida, pero nos enfrentamos al desafío que casi todos hoy quieren solamente servir a las 99, pues implícitamente un factor que nos detiene a hacerlo es que esto podría sacarnos del “ambiente” de esa estación dónde con suerte capaz despegamos y podemos volvernos conocidos.
Hoy tenemos un mundo que reclama nuestra presencia, que está por fuera de nuestro “ambiente evangélico” y que como el etíope o la oveja perdida necesitan que vayamos por ellos, aunque tengamos que dejar nuestro aprisco y embarcarnos en la odisea de buscarles por los caminos más desconocidos para la iglesia.
Cada día miles van a una eternidad sin Cristo, en las regiones más perdidas de la tierra, por falta de pastores que sean enviados a brillar hasta ellos, sin importarles que su servicio sea solo conocido por Dios, por la iglesia que les envía y por aquellos a quienes están arrebatando del fuego.
14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae[a] buenas *nuevas!»
Romanos 10: 15
martes, 12 de julio de 2011
En las Arenas de la Crítica
¿Alguna vez te has encontrado siendo criticado, censurado o hasta difamado, sin aparente razón en el ministerio que llevas adelante?
Será muy fácil para ti encontrar la respuesta a esta pregunta si es que has sido víctima alguna
vez de los dardos de la injuria o de la crítica destructiva por parte de personas que son tus hermanos en la fe, pero que alguna vez emprendieron una campaña de duras censuras en tu contra.
Seguramente Moisés podría encontrar rápido la respuesta en las fibras de su memoria y corazón a esta pregunta, él sabría contarnos cómo se vive llevando el peso de miles de personas que amas y deseas llevarlos a un lugar seguro de plenitud y que muchas veces solamente encuentres palabras en contra tuya y de lo que haces.
Entonces le reclamaron a Moisés: “¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos sacaste de allá para morir en el desierto? ¿Qué has hecho con nosotros? ¿Para qué nos sacaste de Egipto? Ya en Egipto te decíamos: “¡Déjanos en paz! ¡Preferimos servir a los egipcios!” ¡Mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto!
Éxodo 14:11
Lo cierto es que liderazgo se traduce en gran manera en influencia y Moisés estaba en una posición un tanto incomoda ya que no siempre desarrollar esa influencia será un proceso simple o un camino allanado, sino que más bien a la hora que este supone exposición al relacionarse con otros y servirles desde posiciones de autoridad, esta exposición te llevará a estar en la retina de muchas personas que no siempre compartirán tu filosofía de vivir y hacer ministerio.
Todo líder sensato deberá entonces entrar por el portal de la realidad que siempre estaremos expuestos a que otros digan cosas acerca de nosotros y del ministerio que realizamos, entonces el asunto no es si seremos criticados o no, sino que más bien se trata del como manejaremos estas situaciones, y si ellas se vuelven lazos a nuestros pies para hacernos caer o bien se convierten en catapultas para hacernos crecer y desarrollar mejores liderazgos.
¿Acaso se puede crecer a través de la crítica? El camino para crecer no suele ser el que más nos gusta, el hecho de evaluar lo dicho acerca de nosotros (aunque en ocasiones haya sido expresado de la peor manera o bien por los canales equivocados) no es tarea fácil, siempre tendremos que encontrar las luces en medio de las sombras de las críticas destructivas con el fin de poder servir mejor aún a nuestros detractores.
Ahora bien, otro derrotero importante para cuando bregamos siendo el blanco de las críticas dañinas y hemos sido ofendidos es mencionado en el libro de Hebreos mira conmigo esto:
“Busquen la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor. Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos..”
Hebreos 12:14-15
Esto nos habla que debemos perdonar a quienes en medio de sus criticas nos ofenden, hacerlo no constituye una opción como quien marca con x en un examen de selección múltiple, ya que si no lo hacemos por un lado cargaremos con rencores que ahogaran lentamente nuestra comunión diaria con el Señor y por otro afectaremos al Cuerpo de Cristo pues tarde o temprano saltaran esos rencores e involucraran a muchos.
Por último recuerda que liderar no es fácil y que es inevitable ser criticado de las peores maneras pero que siempre los dos siguientes pasos después de estas será examinarnos y perdonar a quienes nos ofenden.
sábado, 9 de julio de 2011
Dios te invita a su Aventura
Hace ya varios meses estoy embarcado en un proyecto bastante interesante y desafiante, como lo es coescribir un libro para Editorial Vida y Especialidades Juveniles cuyo nombre es Dios te invita a su Aventura.
Lo coescribo junto a Eliezer Ronda un increíble líder y pastor de la bella isla de Puerto Rico, en este libro tratamos aspectos de la misión de Dios a sus hijos de manera relevante y con la consigna siempre de desafiar y despertar a los jóvenes a involucrarse de manera activa en el cumplimiento de la Gran Comisión.
Acá les dejo la portada cómo la sinopsis y descripción del libro:
SINOPSIS DIOS TE INVITA A SU AVENTURA
Andrés Corrales y Eliezer Ronda escriben de manera inteligente y actual llevándote por un apasionante viaje al centro de la misión de Dios para que puedas entender mejor de cómo la generación actual de seguidores de Jesús puede sumarse a su plan maestro de redimir todos los pueblos de la tierra. En el encontrarás claves para entender y activar el máximo de tu potencial en función de la gran comisión.
Este libro más que eso es un mapa de ruta para poner el acelerador de tu vida hacia el cumplimiento del sueño de Dios para las naciones. Sin lugar a dudas al finalizar su lectura terminará encendido tu corazón de pasión por Dios y tus pies activados en dirección de aquellos por quién Él dio su vida.
DESCRIPCIÓN
En este libro serás expuesto a la radicalidad del llamado bíblico a involucrarte para el avance del Reino de Cristo sobre la tierra, encontrarás muchas historias que te animaran y conceptos frescos en torno a la definición de la misión creativa y sus alcances hasta el día de hoy, cada página te revelará un poco más acerca de las maneras más actuales para responder a la convocatoria divina desde lo urbano hasta lo transcultural, y encontrarás consejos de cómo llevar adelante tu llamado sea a dónde sea que creas que Dios te está movilizando en aras de cumplir la tarea restante.
lunes, 7 de febrero de 2011
Conexión que vale la pena!
Conexión que vale la pena
Hace unos días tuve la experiencia de tener que viajar más de una hora en auto ya que un puente que comunicaba por encima de un río el lugar hacia donde iba con mi familia, había cedido ante las fuertes lluvias del año pasado.
Luego de ir por un camino alterno, fuimos a ver aquel sitio donde una vez estuvo este puente, tengo que reconocer que se miraba un paisaje bastante exótico, el río, las palmeras, y una hermosa playa que invitaba a darse un buen baño.
El único “pequeño” detalle es que miles de personas que necesitaban ese puente de manera diaria para realizar sus actividades básicas, estaban terriblemente incomunicados.
Siempre me ha llamado la atención el ver como los puentes cambian las vidas de comunidades, ciudades y hasta países, donde estos se colocan ya que se construyen para de alguna manera bregar con los accidentes geográficos y traer desarrollo a través de la conexión.
Trazando líneas alrededor de este pensamiento, llegó a mi corazón una preocupación al ver tantos ministerios juveniles ensimismados con ellos mismos, como si casi hasta de manera intencional hubiesen detonado los puentes que dan vía para que sus jóvenes se relacionen con otros ministerios.
Tres Detonantes comunes de puentes
1. Autosuficiencia
Las causas en ocasiones pueden partir de creerse autosuficientes, de pensar que porque tenemos más ó menos nuestras necesidades resueltas, no necesitamos a otros grupos juveniles de nuestro entorno.
2. Miopía Bíblica
Otro de los factores que aquejan es el de padecer cierta miopía bíblica para no ver la riqueza que se encuentra en la comunión con otros ministerios juveniles que conforman la bastedad del Cuerpo de Cristo.
3. Accidentes en el pasado
Talvez la causa más común por las que ministerios juveniles pierden relacionamiento con otros son los accidentes en el pasado, jóvenes que erróneamente pensamos que eran nuestros y fueron a parar a otro redil, ó por disgustos que padecimos en el pasado con algún otro colega.
No importa cual haya sido el factor si es alguno que nombro acá u otro que guardas en el corazón y que te hace crujir un tanto los dientes.
Lo trascendental acá es la necesidad que tienen nuestros jóvenes de vivir al máximo la plenitud del Cuerpo de Cristo, de la urgencia que tenemos de tender puentes y exponernos a un relacionamiento más franco con otros ministerios juveniles para que crezcan de manera integral disfrutando de la unidad que debería ofrecerles su ministerio juvenil con jóvenes de otros sitios.
Tampoco se nos puede olvidar que los puentes traen desarrollo y crecimiento, Jesús enseño que cuando el mundo nos viera más como una comunidad que se ama (y no simplemente que políticamente se tolera) entonces creerá.
La unidad basada en el amor que surge del contacto tiene un efecto sin duda sinérgico de crecimiento, cuando nos enlazamos con otros ministerios juveniles para compartir y para servir en nuestras comunidades, la proclamación del Evangelio cobra sentido ante los ojos de los jóvenes que se pierden, al punto que estos puentes que construimos terminan sirviéndoles también para que crucen ellos a una nueva vida con Jesús.
Por último reflexiona que el primer puente que la humanidad necesitó, lo proveyó el Padre y que este tuvo forma de cruz. Si quieres correr tras una tendencia, que lo sea tras una tendencia eterna como la que propuso el Cielo.
Generar conexión para tus jóvenes es generar comunión y crecimiento para el avance del Reino de Dios en la tierra.
Algunos consejos
1. Toma la iniciativa, no esperes a que sean otros líderes los que se acerquen para ofrecerte su amistad, hazlo tú primero.
2. No te concentres en lo que te separa del otro, más bien piensa en todo lo que les une.
3. Recuerda que unanimidad no es lo mismo que uniformidad.
4. Antes de hacer cualquier evento juntos que involucre a sus jóvenes, saquen tiempo para salir y conocerse mejor entre los líderes.
5. Acércate de uno a uno, no trates de comenzar tratando de unificar a todos los líderes de tu ciudad, recuerda que el muro que Nehemías construyó se edificó ladrillo a ladrillo.
sábado, 22 de enero de 2011
TODAS Y NINGUNA
Mateo 14:22 -33
¿Qué posibilidades existían de que Pedro al bajar de la barca para caminar sobre las aguas fuera derrotado por la tormenta?
Seamos honestos, solo el hecho de pensar que él podría caminar sobre las aguas si tan solo el que ya lo estaba haciendo era Jesús, denotaba en él un sentido distinto de fe a los otros que se quedaron en la barca.
Los otros solo se quedaron pálidos del susto! Y ni tan siquiera hablaron… solo podían pensar en su cansancio, en la tormenta, y ahora la tormenta de dudas y temores en su interior por “el milagroso susto” que les provocaba lo que miraban.
Pero nuestro amigo Pedro no estaba conforme con mirar y no participar… él no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ser parte de lo impensable, de lo inimaginable que era caminar con Jesús en medio de la tormenta y sobre las aguas: ¡TODO ESTO AL MISMO TIEMPO!
Comenzó su travesía saltando de la barca, y dejando atrás todas las dudas, temores, preconceptos, conformismos y luchas, con tal de desandar un camino nuevo e inimaginable.
Meditando en la escena pienso en los riesgos, y caigo en cuenta que por un lado él tenía todas las posibilidades de fallar… piensa que no estaba caminando sobre el firme suelo de un bello parque en medio de una tarde primaveral. Él estaba por saltar al agua en una fría noche rodeado de una terrible tormenta.
El tenía todas las posibilidades humanamente posibles de ahogarse, y de ¡no contar el cuento!
Pero al mismo tiempo no corría ninguna posibilidad de fallar ya que en tanto su mirada se colocará en quién hacía posible lo imposible y lo impensado una realidad, sus pies caminarían milagrosamente sobre las aguas.
Pedro dio varios pasos en firme, pero el viento que le pasaba por la cara, la lluvia que lo empapaba, la oscuridad y talvez los gritos de sus amigos que se habían quedado en la barca comenzaron a hacer que quitara sus ojos de lo que debía mirar: Los Ojos de Jesús.
Rápidamente pronuncio una breve y sincera oración de dos palabras: ¡Señor sálvame!
Al momento Jesús fue hasta él y lo salvó.
Talvez te haz decidido por saltar de la barca, de tu comodidad, de la religión sin sentido, de la rutina, ó en tu ministerio estás luchando por darle un giro y hacerlo bien, ha demandado una cuota mayor de fe el simple hecho de solamente saltar al agua y ahora que comenzaste tus pies han comenzado a hundirse.
Es posible que en el camino sobre las aguas pusieras tus ojos en las inclemencias del tiempo, de los conflictos, de lo complejo que es cuando intentas entrar en un nuevo compromiso con Jesús, ó quizás prestaste tus oídos a las palabras de los que se quedaron en la barca, ahora ya no importa sientes ¡que te hundes! ¡Que te ahogas!
Te tengo una buena noticia recuerda que no estás solo caminado sobre las aguas, que cuando decidiste saltar de la barca Jesús ya estaba allí esperando para caminar contigo y que Él no dejará que te hundas, solamente debes implorar por su ayuda y el te dará su oportuno socorro, te dará su gracia, su sabiduría, su perdón, su misericordia y te extenderá por siempre su mano, para que en medio de la noche y la tormenta sientas su poderosa compañía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





