sábado, 8 de diciembre de 2012
Navidad en el liderazgo juvenil
Poco a poco se comienzan a encender las luces de colores navideños adornando las principales avenidas de nuestras ciudades latinoamericanas. Los centros comerciales van haciendo también lo suyo colocando y jactándose de cual de ellos tiene el árbol de navidad más lujoso y grande mientras las vitrinas de sus tiendas nos inundan con anuncios ofreciéndonos el regalo “perfecto” para nuestros seres queridos en esta época.
Ni que decir de esos viejos panzudos que han contratado en los principales negocios para que se pongan una gran barba blanca y un traje de Santa Claus que seguramente han desempolvado del año anterior, todo con el fin de sentar a este regordete Santa a la entrada para atraer más clientes a sus puertas.
Parece que llegó Navidad, pues hay algodón simulando la nieve en el sur del continente por ¡todas partes!
Escribiéndole a cristianos ya hasta trillado te puede sonar que este no es el verdadero sentido de la navidad, que aunque sepamos que nuestro Emmanuel no naciera para estas épocas los creyentes celebramos y contamos al mundo acerca del mejor regalo que el cielo le pudo dar a la tierra.
Ahora bien toca plantearnos cual es nuestro rol como los líderes de las nuevas generaciones, quienes han sido convocados por Dios para ser un contrapeso a ese sistema que poco y nada le rinde honor a quien el honor y toda gloria merece y finalmente como aquellos que ven una oportunidad pedagógica y de mentoría en todo esto para el crecimiento integral de nuestros jóvenes.
Definitivamente tendremos que responder a la pregunta de ¿cómo podemos sacar provecho de esta época? El encontrar dicha respuesta hará que nuestros chicos descubran que el sentido de la navidad trasciende lo comercial y aún alcanza lo excelso de lo espiritual.
Así que quiero ayudarte a ver en el mes de diciembre algo más que la época en que hacemos nuestra cena o celebración de fin de año con los jóvenes, sino que encuentres oportunidades para movilizar a tus jóvenes al compromiso transformacional de nuestras ciudades y a despertar en ellos esa clase de conciencia que no se queda quieta.
Algunas ideas prácticas para este objetivo que puedo compartirte son:
1. Encuentren algo juntos que puedan regalar a la comunidad, como hacer la limpieza de un parque o delimitar la cancha deportiva de su barrio.
2. Anima a tus jóvenes a escribir una carta contándole el verdadero sentido de la navidad a sus amigos.
3. Mira con tus jóvenes algún video acerca de cómo es la navidad para la gente en otras regiones del mundo, por ejemplo en la China o India.
4. Anima a tus jóvenes a donar un regalo de los que reciban en navidad a otro joven de la iglesia.
5. Movilízalos a servir con algún programa navideño en el hogar de niños o ancianos de tu ciudad.
6. Jueguen haciendo su propio villancico en el que cuenten la Historia del nacimiento de Jesús en los ritmos y estilos que ellos prefieran.
7. Haz una campaña en la que animas a tus jóvenes a traer un regalo para los niños de tu orfanato más cercano.
8. Levanten una ofrenda durante el mes para ser enviada para que alguna familia misionera compre regalos para sus hijos.
9. Anímalos a traer cosas en buen estado de sus casas para organizar una venta de garaje y con lo recaudado compren regalos para niños de algún barrio carenciado.
10. Diviértanse haciendo tarjetas navideñas en el grupo de jóvenes y luego obsequiándolas especialmente para adultos mayores de la iglesia que no tienen familia.
11. Haz un concurso de galletas navideñas y después obséquienlas unos a otros en el grupo juvenil.
Como leíste esta fue una breve lista a la que tu puedes adjuntar seguramente más y mejores ideas para tu propio contexto, todas ellas buscan ahondar el entendimiento en el corazón de tus chicos que la navidad no se trata de lo que nos dan sino de lo que Dios nos dio y quiere que nosotros ahora compartamos con el mundo.
martes, 31 de enero de 2012
Caminos Olvidados
Nunca he sido bueno para las direcciones, basta que le preguntes a cualquiera de mis amigos si esto es cierto y te asentirá con una amplia sonrisa en su rostro, ya que seguramente le he perdido con alguna dirección o me habrá visto preguntando una y otra vez por algún paradero al volante. Lo cierto es que me tiendo a olvidar con facilidad los caminos que una y otra vez recorrí, sino fuera porque mi esposa es todo lo contrario a mí en este sentido, sería siempre un desastre.
Olvidarse de por donde recorrer no es difícil más bien es más fácil de lo que te imaginas, te lo dice un experto en la materia, ya que solo basta frecuentar muy poco el camino por el cual necesitas ir o bien cuando ya estás con un rumbo supuesto distraerte por algo más llamativo en el momento aunque al final de la jornada este te lleve a un lugar completamente distinto al que necesitabas llegar.
Caminos, Sendas, veredas, trochas, en fin como quieras llamar a esos espacios que se abren para que los caminantes pongan sus pies sobre ellos, cada uno será complejamente diferente, no es lo mismo caminar por un sendero radiantemente verde en una montaña a uno seco y que te tuesta los pies en el desierto, y qué decir de esos en las junglas de concreto, que armamos los humanos siempre grises y con un montón de personas que más bien parecen hormigas corriendo de un lado a otro buscando afanosos algo que tal vez nunca encontrarán.
Así mismo todo el tiempo pienso en mis adentros como la Iglesia puede estar caminando pero no precisamente por el camino correcto, ya que en este siglo el individualismo, egocentrismo y materialismo son las autopistas de ocho carriles que todo el mundo quiere transitar, mi derrotero en este sentido es la pregunta del qué pasa con esos caminos que el cielo nos propone y que claramente están manifestados en su Palabra, aquellos que nos llevaran como a Felipe por el desierto a servir al de poco conocimiento, o esos que llevaran nuestros pies como los de Pablo a esforzarnos por aquellos a quienes nunca se les ha anunciado el Evangelio, ese tipo de sendas que llevaron a hombres y mujeres que no brillaron por su prosperidad, lindo discurso, la manera en que escribían sino por su entrega sin condiciones a Cristo y su causa, estos que aún hoy la tierra no es digna de ellos.
Sinceramente me preocupo porque creo que nos ensañamos diciéndole a la gente que debe encontrar su propio camino todo el tiempo, que debe hacer su propia senda, que cuando encuentre su camino alcanzara con esto la llave del éxito, parece que hemos leído más a cuanto motivador de ayuda pulula en la atmosfera, que la Biblia y cada vez más dentro de los templos escuchamos más este discurso que el de sumarse a un plan global divino de una comunidad redimida que irá en pos de conocerlo y darlo a conocer a Jesucristo, desde su Jerusalén hasta lo último de la tierra, sin importar el costo ya que aunque incluya lo mejor y más preciado de nosotros nos sentimos deudores con el regalo de la salvación y comisionados del tesoro del precioso Evangelio capaz de transformar integralmente que hemos recibido.
Tenemos que llevar al destierro del corazón de la iglesia, esa clase de pensamiento que nos propone que la máxima en nuestras vidas ha de ser simplemente que como individuos tengamos el éxitos en todas las esferas, puesto que esta manera de pensar es el fracaso de la razón de ser de la Iglesia, sino debemos de abordar que hay un bien mayor para la humanidad a perseguir cuando nos centramos en vernos como una comunidad llamada de las tinieblas para ser luz a través de la proclamación en palabra y hechos de justicia en el mundo y que este es el camino que Cristo nos llama a recorrer con Él y que tantas veces olvidamos, yendo por otras sendas .
Así como en ocasiones los caminos pequeños se cierran en uno mayor, o los ríos desembocan en uno con mucho más grande cause, así tendremos que tomar nuestros sueños y rendirlos al Sueño de Dios que al final y al cabo es el que es realmente asombroso y eterno y en cual nuestras almas humanas e imperfectas estarán completamente satisfechas.
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